jueves, 5 de marzo de 2015

Afecto, efecto e impacto

Uno  de los temas recurrentes en nuestra asignatura, parte del qué, cómo y porqué de las cosas. Me da la sensación, que poco a poco, todas las clases que estamos teniendo, van teniendo conexiones unas con otras. La base u origen que hoy me hace reflexionar, parte de la clase en la cual visionamos un video que lanzaba la cuestión de qué sentido tiene una clase hoy en día. De esa clase salieron varios debates como qué sentido tenía una clase física si por internet podemos aprender de todo, si tenemos acceso a todo el conocimiento, qué papel desempeñaba el profesor, si tan solo era un transmisor de información, etc.
A mi parecer el papel de una clase tal y como la entendemos aun por hoy, tiene todo el sentido del mundo. Sin duda tiene que ver con los llamados modelos de procesamiento. Hablamos de tres niveles de procesamiento como son el qué, cómo y porqué. Estos están estrechamente ligados con el llamado afecto, efecto e impacto, que son las diferentes maneras de evaluar.
La actividad que consistía en explicar a los compañeros algo académico, algo no académico (que implique que te gusta) y algo que no supieras, conecta directamente con las cuestiones mencionadas anteriormente. En clase se hablaba de que la predisposición del alumno, o de la persona interesada en aprender, es clave. Esto es así porque es necesario, por ejemplo saber que conocimientos tiene el alumno, y que le interesa y que no. Al reflexionar acerca de esta actividad plantee algo que a David le resulto muy interesante. Cuando se pidió la opinión de mi grupo, dije que yo había notado que dependiendo de los contenidos que explicáramos, la implicación en la actividad, la interacción o el propio interés, variaba de manera muy notable. Esto pienso yo que está claramente influenciado por varios motivos. Esos motivos parten de dos posturas claves en el proceso de enseñanza-aprendizaje, parte tanto del profesor (el que pretende explicar algo) y el alumno (el que en teoría quiere entender algo). El hecho de que mis compañeros/futuros alumnos atiendan o muestren interés por los contenidos que les trato de hacer llegar, están claramente condicionados por mi/futuro profesor. Está condicionado por mí, mi actitud, mi interés, mi entusiasmo, mi manera de transmitir, mi metodología, etc. De la misma manera que trate un contenido que no era santo de mi devoción como era el análisis de una poesía (Como tema académico), sí traté con más entusiasmo el tema académico que eran juegos de inteligencia o habilidad (Tema no académico). Por parte de mis compañeros, noté, que ellos no participaban ni se involucraban igual en una actividad que en otra. Por lo tanto ¿Tendría que ver mi predisposición hacia un tema académico que no era mi preferido, y un tema académico que si era mi preferido? Y por parte de los alumnos ¿Tendría que ver sus conocimientos previos sobre cada tema, su interés, su practicidad en la vida? Si nos damos cuenta, con estas preguntas estamos tocando el afecto, efecto y el impacto. Tal y como yo lo entiendo, por parte de la persona que explica o del profesor, se trata el afecto por el interés o ganas que pongamos en un tema o en otro. Por parte del alumno, quizás esas ganas o afecto, venga predeterminado por una función de impacto, es decir, si va a serle útil o no.
Yo por mi parte, cuando me toco entender lo que me explicaban, o mejor dicho, ponerme en la piel del alumno, note este último punto. No puse el mismo interés ante un tema académico que vi que ya era conocido para mí, no me iba a aportar nada práctico a la vida real, que cuando me explicaron un tema que no era académico y que vi que me podía ser útil en la vida real. Algo que me di cuenta cambiando mis papeles, es que la forma en la que contaban, influía muchísimo. Por ejemplo, el tema no académico parecía que lo dominaban mucho más que el académico, porque aparte, lo transmitían de otra manera. Por tanto, como alumno, o persona que atendía a una explicación, puedo decir que el afecto por el tema no académico me venía determinado por el impacto que iba a tener posteriormente en mí.

Por todo esto que he comentado, pienso que es imprescindible una clase física. Un lugar donde transmitir en persona, interactuar con los alumnos, donde los propios alumnos te aporten. Todo esto es esencial para llevar a cabo el proceso de enseñanza aprendizaje.

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